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Disco intervertebral
Disco intervertebral
Los discos intervertebrales se encuentran entre las vértebras de la columna vertebral. Son una estructura importante de la espalda. A menudo se menciona al disco intervertebral como causa del dolor de espalda. También se piensa que se ha "desplazado" al "quedarse clavado". Muchas personas también temen que los discos se dañen con facilidad. Pero, ¿es así?
Anatomía del disco intervertebral
Entre dos vértebras de la columna hay un disco intervertebral, 23 en total. De este modo se crea espacio entre las vértebras para que puedan moverse entre sí. Además, un disco intervertebral aporta estabilidad y mantiene unidas las vértebras. Entre las vértebras cervicales más altas y las vértebras más bajas junto al cóccix no hay discos intervertebrales.
El disco intervertebral consta de un fuerte anillo externo de tejido conectivo, el anulus fibroso. Este anillo tiene varias capas. El anillo rodea el centro gelatinoso del disco, que llamamos núcleo pulposo. El material gelatinoso está formado por fibras sueltas y proteínas. El núcleo pulposo ayuda a distribuir la presión y protege a las vértebras frente a cargas altas.
El disco intervertebral está fijado a la vértebra mediante una placa terminal. Esta placa está compuesta de hueso y cartílago y es extremadamente resistente. Esto hace imposible que el disco intervertebral se deslice. En esta placa terminal también hay vasos sanguíneos que aportan nutrientes al disco.
Función del disco intervertebral
El disco intervertebral tiene una función amortiguadora. Los discos absorben y distribuyen las fuerzas que actúan sobre la columna vertebral. Por su estructura, el disco intervertebral soporta fuerzas de compresión y de tracción.
Un disco intervertebral está formado principalmente por agua (80-85%). En esta agua hay muchos nutrientes disueltos. El funcionamiento del disco viene determinado por la calidad de estos componentes. Mediante la presión sobre el disco, los nutrientes se intercambian a través de la placa terminal con la sangre del cuerpo.
Durante presiones altas, el agua se exprime fuera del disco intervertebral. Cuando la presión disminuye, el disco puede volver a absorber agua con nutrientes y materiales de construcción. Funciona como una esponja. Cargarlo con regularidad es, por tanto, muy importante. Gracias a los nuevos nutrientes, el disco intervertebral mantiene una buena calidad.
Trastornos
Cuando la sustancia gelatinosa ya no transmite bien las fuerzas, pueden aparecer molestias. Principalmente al caminar despacio y al permanecer mucho tiempo en la misma postura sentado o de pie. Esto produce en los pacientes una sensación de rigidez en la espalda. En ese caso, hay demasiado poca agua y nutrientes en el disco intervertebral.
Cuando el disco intervertebral retiene demasiada agua, predominan las molestias de rigidez matutina al agacharse y ponerse los calcetines. La retención excesiva de agua aparece cuando los ligamentos que rodean al disco se vuelven laxos. Entonces ya no ejercen presión sobre el disco intervertebral. Con poca presión, hay menos intercambio de productos de desecho y nutrientes, por lo que el agua permanece en el disco. Ese agua ya no contiene suficientes nutrientes.
Un trastorno conocido del disco intervertebral es la hernia. En la hernia hay una protrusión del núcleo blando del disco. Esto provoca dolor en la espalda. Por la compresión de un nervio, las molestias pueden irradiarse a una o a ambas piernas.
Recuperación del disco intervertebral
El proceso de recuperación viene determinado por la presencia de suficientes nutrientes. En condiciones ideales, la recuperación se produce de forma automática. Para ello, debe haber un aporte suficiente de nutrientes. Este aporte es óptimo cuando la columna vertebral se mueve bien. Un bloqueo o una inestabilidad de la espalda puede alterarlo.
Muchos problemas de los discos intervertebrales remiten por sí solos. Cuando no es así, un fisioterapeuta puede ayudar.
Es importante ajustar la carga a la capacidad de carga del disco durante la recuperación. El tiempo de curación del tejido conectivo del disco intervertebral es de varias semanas. El tejido conectivo que rodea al disco necesita tres meses para recuperarse.
Cuando la balanza entre carga y capacidad de carga no es adecuada, no puede producirse recuperación. Entonces el cuerpo "busca" adaptaciones. Esto puede dar lugar a espondilosis. La espondilosis es el desgaste de la columna vertebral. En ella, la columna vertebral se va volviendo rígida a partir de las vértebras. Además, se producirán adaptaciones en la postura y en el movimiento de la columna. Por ello, la recuperación necesitará aún más tiempo. La recuperación también depende mucho de la edad.
Rehabilitación en molestias del disco intervertebral
En la rehabilitación siempre se aplica una carga dependiente del movimiento. Esto significa que la espalda debe entrenarse en diferentes movimientos. No solo en línea recta, sino también lateralmente y con giros de la espalda. Dependiendo de lo que el disco intervertebral pueda tolerar en ese momento.
Con el movimiento se produce el intercambio de nutrientes. Por eso es importante que todas las vértebras vuelvan a moverse bien. Mediante movilizaciones o manipulaciones se eliminan posibles bloqueos. Si ya no es posible una recuperación óptima, se optará por lograr la compensación adecuada. Incluso con compensaciones es posible moverse completamente sin dolor.
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