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Anatomía del pie
El pie es una parte del cuerpo compleja y sofisticada con distintas estructuras y funciones. Todas las estructuras del pie deben colaborar y moverse correctamente para permitir caminar y saltar. Además, la estabilidad durante la bipedestación y el movimiento es de suma importancia. Por lo tanto, el pie debe ser estable y a la vez móvil.
Las estructuras importantes del pie son: huesos, músculos, cápsulas articulares, ligamentos, nervios y vasos sanguíneos. El pie tiene en total treinta y tres articulaciones que garantizan la movilidad. Alrededor de cada articulación hay una cápsula articular dotada de ligamentos.
Huesos del pie
El pie se compone de:
- Dedos (falanges).
- Antepié (metatarsus).
- Retropié (tarsus).
Dedos
Los dedos constan de catorce pequeños segmentos óseos que forman cinco dedos. Anatómicamente, los huesos de los dedos de los pies se parecen mucho a las falanges de los dedos de la mano, solo que son mucho más cortos. Cada dedo consta de tres huesos. Con la excepción del dedo gordo, que consta de dos huesos.
Antepié
El antepié cuenta con cinco metatarsianos (metatarsalia). Para indicar de qué metatarsiano o dedo se trata, se utilizan las letras romanas de la I a la V. La I corresponde al dedo gordo y la V al dedo pequeño.
Retropié
El retropié consta de siete huesos:
- Os talus.
- Os calcaneus.
- Os naviculare.
- Os cuboideum.
- Os cuneiforme mediale.
- Os cuneiforme intermedium.
- Os cuneiforme lateralis.
Los dos huesos más grandes, el astrágalo (talus) y el calcáneo (calcaneus), soportan principalmente el peso corporal y constituyen el punto de pivote del tobillo. Estos dos huesos forman en conjunto la articulación subastragalina.
Arcos del pie
El pie consta de tres arcos diferentes. Los huesos del pie, los ligamentos y los músculos determinan la forma final de estos arcos. Cuando los ligamentos están tensos (en estiramiento), el pie se comporta como una unidad rígida. Al relajarse los ligamentos, el pie se mueve con mayor suavidad, lo que es importante para amortiguar los impactos.
El pie tiene dos arcos que discurren en sentido longitudinal (ver imagen). Uno de los arcos se sitúa en la parte interna del pie y el otro en la parte externa. Estos arcos dan lugar a la bóveda plantar.
El tercer arco del pie discurre transversalmente a la altura de los metatarsianos justo antes de los dedos.
Función de los arcos del pie
Los arcos están formados por diferentes huesos del pie. Estos huesos forman en conjunto distintas articulaciones. La interacción de estas articulaciones configura un acoplamiento firme para los movimientos del pie. Esto también significa que, cuando una articulación tiene problemas, otra puede compensarlo moviéndose más o menos.
La estructura del pie determina la forma de los arcos. Los ligamentos y los músculos determinan, en última instancia, cómo funcionan los arcos. Muchas alteraciones de los arcos del pie pueden compensarse, salvo las alteraciones debidas a problemas estructurales. Las formas más conocidas de alteraciones de los arcos del pie son los pies planos (pes planus) y los pies cavos (pes cavus).
Movimientos del pie
El pie en su conjunto se mueve desde la articulación del tobillo. Los únicos movimientos que se producen activamente en el pie, sin movimiento del tobillo, son la flexión y la extensión de los dedos.
Además, se produce mucho movimiento entre los metatarsianos y los huesos del retropié. Estos movimientos son importantes para amortiguar movimientos o impactos, como al caminar por un terreno irregular. Al caminar por la playa, por ejemplo, se produce movimiento entre los metatarsianos para mantener la forma óptima de los arcos del pie. Es imposible mover de forma consciente y activa el metatarsiano III por separado del metatarsiano IV.
El pie puede moverse en tres direcciones a través del tobillo. Estos movimientos casi siempre se dan de forma combinada.
Flexión y extensión del pie (ponerse de puntillas y llevar los dedos hacia ti)
- Flexión plantar (ponerse de puntillas).
- Dorsiflexión (llevar los dedos hacia ti).
Movimiento lateral del pie
- Abducción (mover el pie hacia fuera).
- Aducción (mover el pie hacia dentro).
Inclinación del pie
- Supinación (inclinación hacia dentro del pie).
- Pronación (inclinación hacia fuera del pie).
La combinación de movimientos más conocida que conduce a una lesión se produce durante un esguince de tobillo (traumatismo por inversión). En este caso se producen simultáneamente flexión plantar, aducción y supinación.
Dolores en el pie
Las molestias en el pie pueden deberse a movimientos incorrectos, pero también a la sobrecarga de estructuras. Un buen resumen de las molestias del pie que provocan dolor en el pie se encuentra en la página dolor en el pie. ¿Necesitas ayuda para librarte de tus molestias en el pie? Pide una cita con un fisioterapeuta cerca de ti.
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