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Inflamación
Reacción inflamatoria
Una inflamación es una respuesta del organismo al daño del tejido conjuntivo. La reacción inflamatoria es importante para la recuperación. Esto ocurre mediante el reemplazo del tejido dañado. Por daño no solo hay que pensar en grandes desgarros, fracturas o contusiones, sino también en lesiones más pequeñas. Estas pueden surgir por sobrecarga o microtraumas.
Una reacción inflamatoria atraviesa distintas fases:
- Fase inflamatoria.
- Fase de proliferación.
- Fase de organización.
Fase 1. Fase inflamatoria
Cuando el tejido se lesiona, por pequeño que sea, se produce daño celular y de los vasos sanguíneos. Esto pone en marcha un proceso mediante el cual se producen sustancias antiinflamatorias. Estas sustancias están en la sangre, por lo que una buena circulación sanguínea es de gran importancia. Estas sustancias estimulan la recuperación.
El objetivo de la fase inflamatoria es limpiar la herida y activar las células para la reparación del tejido. Debido a estos procesos, las terminaciones nerviosas se vuelven sensibles, lo que conduce a un aumento de la sensación de dolor.
Durante la fase inflamatoria, los vasos sanguíneos se dilatan para aportar la mayor cantidad posible de sangre a la zona. Esto puede hacer que la zona se sienta caliente y enrojecida (si está situada superficialmente). El aumento del riego también hace que la sangre excrete más líquido (plasma). Esto conduce a hinchazón (edema). La hinchazón puede ser molesta, especialmente si hay una articulación implicada, ya que puede causar limitación del movimiento.
Por lo tanto, las características de una reacción inflamatoria son:
- Dolor.
- Enrojecimiento.
- Hinchazón.
- Calor.

Fase 2. Fase de proliferación (fase reparadora)
Durante la fase de proliferación comienza la reparación del tejido. Las fases no se pueden separar estrictamente y siempre se superponen (véase la imagen). Así, la fase de proliferación comienza bastante pronto (a los pocos días) tras la lesión. El objetivo de esta fase es reducir el área de la herida y restaurarla guiado por la función. Esto quiere decir que el tejido se prepara de nuevo para la función que se le exigirá posteriormente.
Los procesos que posibilitan la reparación producen nuevo tejido conectivo. Este tejido conectivo aún no tiene la fuerza ni la función del tejido original. Por ello, el tejido nuevo es todavía muy vulnerable en esta fase. Es importante conferir al tejido que se forma la función adecuada. En la práctica, esto significa que todavía no eres completamente capaz de cargar durante esta fase, pero sí debes moverte de forma funcional.
Por ejemplo, un músculo que se ha desgarrado debe recuperar durante la recuperación toda su longitud y fuerza para poder funcionar de forma óptima. Si durante esta fase el músculo no se mueve y se mantiene en una posición acortada, posteriormente quedará más corto que antes. Por lo tanto, el músculo debe moverse en la longitud adecuada.
En esta fase no es aconsejable el entrenamiento de fuerza con pesos adicionales para fortalecer el músculo porque el tejido todavía es demasiado frágil. Por eso, es importante contar con acompañamiento durante este proceso.
Fase 3. Fase de organización
La fase de organización tiene como objetivo devolver el tejido a su función completa y con ello aumentar su capacidad de carga. Esto ocurre mediante el fortalecimiento del tejido, el crecimiento de fibras nerviosas y la reorganización de los vasos sanguíneos. Esto también ayuda a que la nueva estructura sea reconocida por el sistema nervioso central.
Durante esta fase, la rehabilitación se orienta a la función que se espera del tejido. Esto depende de la persona. La carga que exige un deportista de élite al tejido es muy diferente de la que se exige a alguien menos activo.
Puede tardarse 12 meses en que el tejido conectivo que se forma al principio sea plenamente funcional. Hasta entonces, son visibles cambios a nivel microscópico.
Esto no quiere decir que el tejido no pueda cargarse plenamente mientras tanto, sino que durante 12 meses el tejido nuevo se adapta a la función requerida. Por lo tanto, el tejido debe cargarse al máximo, pero en el momento adecuado de la rehabilitación para hacerlo lo más fuerte posible.
Riesgos
Una reacción inflamatoria es un mecanismo muy bueno del organismo. Todo el mundo, por muy en forma o saludable que esté, pasa por la reacción inflamatoria natural. La duración de las fases puede variar según el tamaño de la lesión y la persona. Pero todo el mundo atraviesa las fases. Una buena circulación sanguínea favorece una recuperación más rápida, ya que las sustancias antiinflamatorias llegan mejor a la lesión.
Si durante la fase inflamatoria no se descansa lo suficiente para permitir al cuerpo atravesar esta fase, la inflamación persiste. Esto es comparable a un corte en el dedo: si se abre cada día, nunca sanará de forma óptima.
A menudo se recetan medicamentos antiinflamatorios cuando la fase inflamatoria dura demasiado y hay demasiadas limitaciones en la vida diaria. Esta es una buena manera de ayudar al cuerpo a superar la fase inflamatoria. Al disminuir el dolor, el tejido puede volver a cargarse, aunque el riesgo de sobrecarga es muy grande. El tejido ha permanecido mucho tiempo en la fase inflamatoria y, por ello, se ha debilitado mucho.
Si el dolor se reduce artificialmente y la movilidad aumenta, es probable que el tejido se sobrecargue con rapidez. Esto vuelve a provocar sobrecarga, lo que a su vez causa una reacción inflamatoria. La medicación puede ayudar, pero es muy importante aumentar la carga de forma gradual posteriormente.
Resumen
| Fase inflamatoria (fase 1) | |
|---|---|
| Características |
|
| Hacer |
|
| Riesgos |
|
| Fase de proliferación (fase 2) | |
|---|---|
| Características |
|
| Hacer |
|
| Riesgos |
|
| Fase de organización (fase 3) | |
|---|---|
| Características |
|
| Hacer |
|
| Riesgos |
|
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