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Claudicación intermitente y nutrición
Claudicación intermitente o enfermedad arterial periférica (EAP)
La claudicación intermitente se produce por la deposición de grasa en la pared de la arteria. Pero, ¿cómo se forma esa deposición de grasa? La herencia es una de las causas. En este artículo se describen las principales causas relacionadas con la alimentación y el estilo de vida.
¿Qué es la claudicación intermitente?
La claudicación intermitente es el resultado de un estrechamiento u obstrucción de una arteria en las piernas o que va hacia las piernas. Las arterias de las piernas llevan entonces muy poco oxígeno a los músculos que se utilizan al caminar. El término ‘piernas de escaparate’ es adecuado, porque los pacientes intentan disimular cuando se ven obligados a descansar por el dolor. Por ejemplo, miran la vitrina de una tienda, y así pasa más desapercibido.
Origen
La deposición de grasa en la pared interna de la arteria se produce por calcificación de la arteria, de ahí el término arterioesclerosis. Ese proceso comienza con pequeñas lesiones en la pared de la arteria. A ellas se adhieren grasas y células inflamatorias. La arterioesclerosis está relacionada con el envejecimiento, pero se acelera por diversos factores de riesgo.
Principales causas
Las principales causas son el tabaquismo y la diabetes. Otros factores de riesgo son la predisposición hereditaria, la actividad física insuficiente, un perfil de colesterol anormal, la presión arterial alta, una alimentación inadecuada y la carencia de nutrientes (nutriënten) como las vitaminas C, K2, E, B6, ácido fólico, B12, selenio, magnesio y grasas essentiëles.
1. Tabaquismo
La nicotina contrae los vasos sanguíneos e impide un transporte óptimo de oxígeno por la sangre. Dejar de fumar es necesario para evitar el empeoramiento.
2. Diabetes
Especialmente en edades avanzadas, los trastornos circulatorios en las piernas se asocian con sobrepeso y un peor funcionamiento del páncreas, responsable de la producción de insuline. El sobrepeso a su vez dificulta la actividad física y es un importante factor de riesgo de hipertensión y diabetes. Adelgazar hace que disminuya el nivel de azúcar en sangre y que el riesgo de claudicación intermitente se reduzca.
3. Deficiencia de vitaminas
La vitamina E, en particular, está relacionada con el funcionamiento de nuestro sistema cardiovascular. Fortalece las paredes de los vasos y frena la arterioesclerosis. La vitamina E hace que los tejidos utilicen su oxígeno de forma más eficiente, que se prevenga la trombosis (coágulos de sangre) y que aparezcan más rápidamente nuevos vasos sanguíneos en o junto a los puntos obstruidos.
Tratamiento
El tratamiento comienza con el diagnóstico por parte de un médico de cabecera o de un especialista. Es posible que receten medicamentos para reducir de inmediato las molestias.
Hacer ejercicio es beneficioso para las personas con claudicación intermitente, aunque sea doloroso. Es bueno para la circulación y favorece el metabolismo. Hacer más ejercicio suele implicar un ajuste del estilo de vida existente. Por lo tanto, se requiere autodisciplina. Un fisioterapeuta puede ayudar en ello. El tratamiento fisioterapéutico consiste en terapia de la marcha y está dirigido a:
- Disminuir el dolor.
- Mejorar la resistencia y la fuerza muscular.
- Aumentar la distancia de marcha sin dolor.
- Fomentar un estilo de vida responsable.
Nutrición
La claudicación intermitente se puede prevenir y tratar analizando de forma crítica la alimentación y el estilo de vida. Un profesional ortomolecular ayuda en ello. El objetivo del tratamiento es devolver la salud al organismo con los nutrientes necesarios y útiles.
El profesional hace preguntas sobre alimentación y estilo de vida. También se evalúa si hay un déficit o un exceso de determinadas sustancias en el cuerpo. El plan de tratamiento estará orientado a un cambio en la alimentación y/o el estilo de vida. También se puede aconsejar el uso de uno o más suplementos nutricionales.
Para terminar
El asesoramiento y el tratamiento en la claudicación intermitente son personalizados. Varios profesionales de la salud te ayudarán con gusto. Hazlo siempre en consulta con el especialista o el médico de cabecera.